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En lo referente a las mujeres

Carta de una ciudadana a Felipe González manifestando su malestar con la sede del PSOE de León por no haberla enviado información de los candidatos que se presentan a las elecciones y con los organizadores de un mitin en Valladolid por haberle prohibido la entrada debido a su condición de mujer.

De Una ciudadana
A Felipe González

Segovia, 16-05-1977

Sr. González:

Supongo que no llegará esta carta a sus manos, pues a parte de contener una queja, esta escrita por una mujer, que por descontado nos siguen teniendo muy poco en cuenta incluso su partido o por lo menos algunos de sus colaboradores, y si no que me lo digan a mí, ya que este es el motivo de esta.

Si llega a usted esta carta le ruego que le conceda cinco minutos de su precioso tiempo. Soy asturiana, la única "desidente" de una familia de derechas de toda la vida; desde que supe de su partido me identifiqué con sus ideas aunque no estoy afiliada, ya que a causa del trabajo de mi marido hemos tenido que cambiar a menudo de lugar de residencia. Debido a esto, estamos empadronados en León, lugar donde debemos votar aunque actualmente estamos en Segovia. Hace más de un mes escribía a la sede de su partido en León, rogándoles [que] me informaran sobre que candidatos presentan, ya que era mi intención darles mi voto, pues no se han molestado en mandarme ni siquiera un folleto, lo que me hace pensar que el voto de la mujer no tiene interés para ustedes. La cosa no termina aquí, ayer domingo me desplacé a Valladolid con el solo objeto de oirle a usted, no crea que no me costó trabajo convencer a mi marido que me llevase, pues él es bastante indiferente, en fin, me llevó; cuando llegamos ya había comenzado el acto y señor González aquí viene lo bueno, ya que había gente que entraba, (hombres) por supuesto, al intentar hacerlo yo acompañada de mi hija se nos prohibió la entrada aduciendo que estaba muy lleno y que ya faltaba poco para terminar; como yo nunca había oido un mitin y por no ir con mi humillación a la cafetería donde nos esperaba mi marido nos quedamos en la calle donde le oimos por espacio de venticinco minutos, no me importó el frio ya que me gustó casi todo lo que dijo, habla usted claro y ataca de frente, aunque en lo referente a la mujer, después de mis dos experiencias, me temo que sea, pura teoría. Tampoco esta muy de acuerdo, su aseveración de que si era necesario, recorrer todos los pueblos de España y pisar el barro de sus caminos para que todos oyeran su voz; con lo espectacular de su salida, tan protejido que no podíamos ni acercarnos ni verle, a pesar de haber hecho más de cien kilómetros para este fin, créame señor González que es más fácil acercarse al Rey que a usted. Si usted es pueblo, acérquese a él y aunque yo tengo su misma opinión referente a nuestros “protectores” americanos, referente a la campaña electoral creo que algo debería aprender de ellos; no solo debe estar la mano cerrada cogiendo la flor, si no la palma extendida para que se mezclen las manos callosas del trabajador manual con las suaves del intelectual. Perdone señor González que mi carta sea un poco agria, pero por primera vez voy a permitirme el lujo de usar de esa democracia que hasta ahora no sabía lo que era y escribir lo que siento, aunque me temo, que al estar escrita por una mujer, que además no tiene ningún nivel cultural, apesar de ser de su misma generación, y no faltarme ganas ni capacidad lo que sí faltó fueron medios. Le pido disculpas por mi atrevimiento y desearía llegase a su vista, ya que mi mano no llegó a la suya.

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